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Cerro de Alcolea

Cerro de Alcolea

Es un gran monte de unos 726 m sobre el nivel del mar que destaca en un medio dominado por suaves colinas. Entre toda la extensión que ocupan las laderas norte y este, es abundante entre las capas calizas la presencia de sílex de muy buena calidad, mayoritariamente de color gris o amarillento en su forma original de nódulos. Son filones de gran potencia y con buzamientos muy acusados, en depósitos horizontales extensos, directamente aflorantes o soterrados por recubrimientos de poco espesor.

Es por eso que en este punto estaba localizada  ya en la prehistoria la mayor de las minas de sílex de la cuenca del Alto del río Vélez.  Es la más grande y la que ha conocido una mayor explotación con una compleja tecnología durante toda la prehistoria y hasta tiempos recientes. Esta explotación minera tipo cantera ha dejado su huella por medio de pozos superficiales o a través de aterrazamientos que permitían a modo de prospección introducirse en las vetas más ricas en cantidad y calidad, de lo que infiere que buscaban un buen sílex. La transformación de las rocas bases se llevaba a cabo en talleres en los mismos lugares de extracción o en zonas próximas a ellas, de los que se conocen un total de 5 grandes talleres. Su explotación se ha mantenido hasta el siglo pasado, aunque de forma muy limitada, por la necesidad de pedernal como piedra de fusil, piezas de forma cuadrangular que se insertaban en las pinzas del gatillo de las armas de fuego antiguas.

En esta misma ladera se ha descubierto una necrópolis de la edad del bronce. Un total de 15 enterramientos, en la ladera noroeste del Cerro Alcolea en dirección los Marines. De los materiales obtenidos destaca la presencia de tres hojas de bronce de pequeñas dimensiones, una de las cuales conserva uno de los tres remaches de enmangue, y un vaso de perfil carenado.