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Ruta de la sierra - primera parte

Ruta de la sierra - primera parte

Itinerario: Periana-Estación-La Muela-Cortijo Blanco-La Muela-Estación-Periana.

  • Longitud: 7 km. ida y vuelta.
  • Duración: 2 Horas.
  • Catalogación: Fácil, se realiza por carril asfaltado y por carril terrizo.
  • Modalidad: A pie.
  • Época aconsejada: Otoño, invierno y primavera.
  • Recomendaciones: Se aconseja llevar agua. Con respecto a la comida, llevar un par de bocadillos, fruta y algunas barritas energéticas. Vestimenta adecuada según la estación del año. No está de más una cámara de vídeo o fotográfica y unos prismáticos, pues las vistas son espléndidas.

Salimos cuando ya calentaba los primeros rayos del sol, tomamos por la calle Los Algarrobos, de fuerte pendiente, llegando a la zona conocida como El Cerro, con sus calles empinadas, casas tan blancas en contraste con el verdor de los jardines, rara es la vivienda que no posee cuevas habilitadas en su interior señal de la complicidad de la naturaleza - hombre.

En la cima se puede contemplar los montes sembrados de trabertinos (rocallas) de tamaño y formas tan peculiares como la imaginación te puede enseñar, en armonía con los almendros en flor, si vuelves la mirada sobre tus pasos un mirador natural donde puedes observar unas maravillosas vistas del pueblo y alrededores.

Seguimos nuestro camino por un sendero de piedras y tierra, alternando con tomillo, esparraguera y olivos centenarios que nos indican el pasar de los tiempos, llegamos al cruce de La Muela.

Por un camino asfaltado y con la compañía de olivos y almendros seguimos caminando, a nuestra izquierda monumental y altanero se encuentra El Fuerte, sus enormes rocas vigías del transcurrir del tiempo, quizás algún bandolero se cobijó en aquellas rocas al refugio del tiempo y el perseguir de la justicia. ¡Ay!, si las piedras hablaran.

A mano derecha se puede contemplar el pantano de la Viñuela, gran masa de agua rodeada de tierras agrestes y a lo lejos entre brumas aparece Vélez con su amiga Torre del Mar.

Ya se divisa La Muela con sus casas encaladas y engalanadas de macetas y en compañía de los olivos, almendros, encinas. Una vez en la aldea, visitamos la ermita de la Virgen del Carmen construida con la colaboración de los vecinos en el año 1.999, podemos disfrutar y saciar nuestra sed en una hermosa fuente con el nombre de la aldea, lugar apropiado para un merecido descanso.

Una vez visitada La Muela continuamos camino al Cortijo Blanco con la misma compañía y como guardaespaldas sigue majestuoso “El Fuerte”. A nuestra izquierda y a los pies de la Sierra de Alhama se encuentra en la lejanía el Cortijo Carrión, Aguadero y Cañuelo. Llegamos al Cortijo Blanco, aldea rodeada de casas vestidas de cal, nos comentan los vecinos que en antaño solo era un cortijo muy blanco, de ahí su nombre, en esta aldea se puede disfrutar de alojamiento en Casas Rurales o en la Villa Turística.

Existe una fuente de gran caudal de agua que conserva las lajas donde antiguamente nuestras queridas abuelas lavaban la ropa, con sus manos encalladas de las faenas del hogar y el campo.

Ya refrescadas y descansadas en la fuente, observamos al fondo la Maroma y una pequeña llanura conocida como La Mesa, si el caminante no se siente cansado puede proseguir la ruta hasta llegar al Boquete de Zafarraya, “por las buenas me meten por el ojo de una aguja, pero por las malas ni por el Boquete de Zafarraya”, dicho popular muy frecuente en esta zona.

Nosotras nos volvemos por el mismo camino que hemos realizado y observamos más detenidamente la vegetación de la zona: matagallos, zarzas, aulagas, retamas... con música de algún jilguero, gorrión, verdón... y el olor que impregna el hinojo a su roce. Llegamos al cruce y nos despedimos de nuestro acompañante El Fuerte con un hasta luego-volveré sigue de vigía.

Nosotras continuaremos nuestro camino, esta vez por la vieja estación hasta nuestro punto de partida.