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La Cristiana Cautiva

La Cristiana Cautiva

Aún resuena en mis oídos aquella historia que contaban los ancianos sentados en la pila de la fuente en las calurosas tardes de verano.

“Cuando el aire llevaba por los campos de Periana plegarias a Alá, se ubica esta historia o leyenda eso queda a su imaginación.

Nadie sabe decir como aquella hermosa doncella cristiana fue cautiva. Cuando el toque de oración llamaba a los musulmanes a orar, de los labios de Sara un Padrenuestro salía suplicando a Dios su Libertad.

Aquel altivo y de buen parecer musulmán paseaba por los muros de la Mezquita, quizás contemplando tan hermoso lugar, unos sollozos llegaron a sus oídos, aquel sufrir se introdujo en su alma.

Una tarde de primavera, cuando el aroma de azahar se hace más penetrante, un rayo de sol fue a morir en unos cabellos tan negros como la noche, y sin mediar palabra tan sólo con una mirada se entrelazaron sus corazones.

Las rejas del foso fueron día a día los confidentes de ese amor. Cada anochecer , Ahmed ocultado entre las sombras buscaba los besos de su amada.

Llegan los calurosos días de verano y las cautivas cristianas son las encargadas de traer el agua de la sala de los aljibes, momento que aprovechaban para encontrarse los amantes.

La familia de Ahmed se entera de los devaneos amorosos de su hijo e intenta poner fin a esa situación trasladando a Sara. Enterado del plan y sabiendo de antemano la hostilidad de su familia , cree que la mejor solución a su felicidad es la huida.

Al amanecer , al refugio de los muros de la Mezquita, y como testigos Dios y Alá comenzaron su peregrinar por las tierras de Periana. Sueños de libertad que tropiezan que las barreras de la incomprensión, cristianos y musulmanes contra su amor , ni un paso hacia delante, y ni un paso hacia atrás, pensaban que los muros de la Mezquita eran los que impedían su amor y era su propia gente quien mataba su ilusión. Y aquella tarde cuando la persecución se hizo más cruel , un juramento : “Seguir amándose eternamente”. En el cerro de Marchamonas , sus cuerpos saltaron al vacío , pero sus almas volaron libres hacia el firmamento , único lugar que los mortales les dejaron para vivir su maravilloso amor"”

Narrar los lugareños que en las noches de invierno cuando más sopla el viento , susurros de amor trae el aire, para decir que se siguen queriendo.